Alfarería y yoga

 

Aquí encontrarás mis reflexiones sobre la conexión entre el yoga y la cerámica artesanal, dos disciplinas fantásticas para concentrar la atención en el momento presente y que a mi personalmente me han ayudado muchísimo a “re-conectar” conmigo misma. Y digo “re” porque en algún momento entre mi infancia y mi madurez me distraje y me perdí por el camino. Dejé de escucharme, de quererme, de respetarme…y el yoga y la cerámica vinieron de la mano a ayudarme a volver a ser YO.

Moviendo energía

El prana es la energía vital que fluye a través de nuestro cuerpo, la fuerza con la cual nacemos y a través de la cual existimos. Esta energía está en la naturaleza y es especialmente visible en el agua en movimiento, como los ríos, las cascadas…

El yoga estima que el estado del prana como energía predominante determina el estado de salud del cuerpo o de la mente. Un exceso de energía acumulado durante mucho tiempo en una parte determinada del cuerpo puede desencadenar una enfermedad, y lo mismo ocurre si en una zona hay un bajo nivel de energía.

La respiración es el vehículo mediante el cual llevamos energía a cada parte del cuerpo. Al inhalar absorbemos el prana del aire y al retener lo asimilamos.

Y tornear es, cómo no, jugar con la energía, moverla, subirla, bajarla, moldearla a nuestro antojo trasladando la nuestra propia al barro en movimiento.

Torneando practicamos Dharana

Sin saberlo, cuando torneamos una pieza estamos poniendo en práctica una de las 8 técnicas del Ashtanga Yoga que Patanjali estableció como etapas de preparación para la meditación.

Dharana es el estado de concentración que se alcanza mediante la observación de un punto fijo o Dristi. Se trata de mirar fijamente un objeto externo de manera que, si cerramos los ojos, seguimos viéndolo en nuestro interior, en la pantalla mental. Esta técnica en sánscrito se denomina Trataka, y significa “observar” o “contemplar“.

De esta manera, la mente se enfoca en un solo punto contemplado mediante el sentido de la vista y, al moldear la pieza con las manos  podemos trascender del yo al objeto que estamos torneando hasta transformarnos en uno solo. Por eso cuando torneamos decimos que conseguimos no pensar en nada; dejar la mente en blanco y dejar de ser nosotros mismos por un momento.

El barro, espejo de las emociones

El barro puede sentirte; es un espejo de tus emociones. Si desconfías de tu capacidad, será indomable.

La clave para centrar la pella en el torno es traspasarle tu centro y para lograrlo es imprescindible estar presente, concentrado, calmado y seguro de uno mismo.

¡Y otro gran secreto!: la respiración. He aquí la gran unión entre el yoga y la cerámica.

Tornear una pieza es bailar con el barro; tus  manos marcan el ritmo y tu respiración marca el compás.

Ashtanga: ocho pasos para la meditación

Comenzaré recordando que la palabra yoga viene del sánscrito “yug”, que significa “unión”; la unión del ser con el todo.

A pesar de que hay diferentes métodos de yoga, la base es siempre la misma: conectar el cuerpo con la mente y las emociones y conseguir la unión con la esencia pura; con el alma.

Patanjali es considerado el padre del yoga porque fue el primero que plasmó por escrito lo que hasta el momento se había transmitido solo verbalmente. Escribió los Yogasutras, un recopilatorio del conocimiento del yoga de su época,  y estableció los ocho pasos de preparación para la meditación, a los que llamó Ashtanga:

1. Yama

Códigos de conducta social (no violencia, no robar, no mentir, honestidad, no ambicionar y no abusar de la sexualidad)

2. Niyama

Códigos de conducta personal (limpieza, austeridad, disciplina, actitud de contento y satisfacción y rendición a la voluntad divina).

3. Asana

Posturas

4. Pranayama

Manejo de la energía mediante el control consciente de la respiración

5. Pratyahara

Dirigir la mente hacia el interior

6. Dharana

Concentración enfocando la mente en un solo punto.

7. Dhyana

Estado de contemplación

8. Sadhana

Estado de vacío mental; experiencia trascendental más allá de la mente.

Mucha gente considera equivocadamente que el yoga es simplemente el paso 3 del Ashtanga. Ojalá con este artículo haya contribuido a aclarar que el yoga es mucho más que “gimnasia”; es una filosofía de vida.